Fernando Collado Rueda

"Cuando el propósito es volver a ser tu"

Otra vez la hora de la sangre

“Verso de Bodas de sangre (García Lorca)”. Humilde homenaje al genio que nos quitaron.

Federico bebió su primer sorbo de aire un 5 de junio, hace 123 años. Hijo de Federico García y Vicenta Lorca le brindó la vida una sazón que años después le usurpó. Siendo padre hacendado y madre maestra pudo fraguarse la argamasa ejemplar con la que el niño fraguó su orbe literario. Cuentan que de mozo gustaba más de la música que de las letras. Los mismos dedos que trocaron el drama del Cortijo del Fraile en obra cumbre (“Bodas de sangre”) se divirtieron antes acariciando las teclas de viejos pianos. Pero alguien como Lorca nace y, además, se hace. Federico se descubrió así en un viaje universitario. Su primera obra, “Impresiones y paisajes” afloró después de esta travesía.

Matriculado en Letras y Derecho parece que acabó aprobando más por empeño de sus profesores que por méritos propios. El genio ya estilaba departir con figuras como Einstein, Marie Curie, Buñuel, Alberti o Salvador Dalí. Ya podrán vuecencias inferir que la rutina universitaria combinaba quejumbrosa con el talento y el brillo de su mundo interno. 

Pero no sería del todo justo este escueto homenaje sin nombrar a Fernando de los Ríos. Amigo de la familia, se convertiría en su padrino y una suerte de guía espiritual.

Con él se embarcó a bordo del Olympic, buque hermano del malparado Titanic, rumbo a Nueva York. La ciudad “de alambre y muerte” impresionó sobremanera al poeta. Las luchas raciales y las diferencias sociales marcarían su conocida obra. Lorca aseguraba que “los ingleses construían casas muy altas porque sus raíces no ahondaban en la tierra.” 

Tras una escala en La Habana, Federico, volvía a España un año después. Otra vez su padrino del alma insufló el hálito que el genio precisaba. La compañía de teatro “La Barraca” trataba temas de marcado compromiso social y se financiaba con fondos del Ministerio que dirigía de los Ríos. En su etapa como dramaturgo mantuvo Lorca su mayor ritmo creativo.  

Meses antes de la sublevación franquista Colombia y México ofrecieron asilo al literato. Este rechazó sus propuestas y trató de refugiarse a su Granada natal. Aciaga decisión. Ser “homosexual, secretario de Fernando de los Ríos y espía de los rusos” fue el indecente argumento que sirvió para descerrajarle un tiro cobarde el 18 de agosto de 1936. Hoy, Lorca, aguarda aún en alguna fosa común. No está solo; más de 45500 cadáveres aguardan un sepelio digno en el “amor de sus amores” que para él era Andalucía.

Publicado en Diario de Almería el 08/06/21

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