Fernando Collado Rueda

"Cuando el propósito es volver a ser tu"

De la Libertad

Abruma percibir la absoluta responsabilidad que tenemos sobre lo que acontece en nuestras vidas.

El estudio de la libertad puede ser abordado desde un punto de vista tanto personal, como social, moral y político.  A lo largo de la historia ha sido un ideal que ha engendrado enconados desacuerdos, enfrentando a grupos humanos para construir nuevos órdenes sociales. En la columna de hoy nos referiremos a la implicación que la libertad tiene en nuestra salud mental.

En su novela “la Nausea”, Sartre describe un primer concepto de sumo interés: la responsabilidad. El protagonista, observando la raíz de un árbol hundida en la tierra, cobra conciencia absoluta de lo que significa existir. Entiende, por fin, que el mundo no es un lugar que está aparte nuestra. No es un escenario que se enciende o apaga en función de la información que le ofrecen sus sentidos. No, nosotros creamos nuestro mundo. Y lo hacemos de un modo tan intenso que tenemos absoluta responsabilidad sobre todo lo que acontece. Desde los detalles más concretos (con quién me relaciono o dónde vivo) hasta los más generales (el cambio climático o el hambre en el mundo). En todos podemos elegir pasar de perfil o asumir nuestra cuota de responsabilidad (que no culpa). Esa toma de conciencia puede resultar abrumadora y es entonces cuando levantamos defensas que nos permiten rebajar los niveles de angustia. El “desplazamiento de la responsabilidad” es una muy frecuente. ¿Qué puedo hacer yo si…? ¡La culpa la tiene…! Estas y otras frases reflejan un pensamiento pobre que sólo busca sacar balones fuera. 

Otras veces cedemos terreno a la compulsividad constituyendo esta una fuerza “superior que nos controla” eludiendo nuestra asunción de responsabilidad. Identificamos también la negación de la responsabilidad en forma de “víctima inocente” o de “pérdida de control”. Si eres el perjudicado o estás fuera de sí quién podría pedirte explicaciones.

Pero esta es sólo una parte del binomio. La otra, llamada voluntad, se constituye en la  capacidad que tenemos de elegir y cambiar. Cuando tememos que llegue el momento de tomar una decisión, cuando nos sentimos incapaces de elegir ante una encrucijada estamos sufriendo las consecuencias del miedo atávico a la libertad.

Cabe entonces tomar conciencia progresiva de que el manejo de la libertad puede generar ciertos conflictos existenciales. Asumir nuestra responsabilidad plena es sinónimo de cambio pues como sentencia un proverbio japonés: “saber y no actuar es no saber nada”.

Publicado en Diario de Almería el 03/03/2021

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