Fernando Collado Rueda

"Cuando el propósito es volver a ser tu"

Mamuts y garbanzos

De como, ya en la prehistoria, aparecieron los bancos, la especulación y las clases sociales.

Situémonos hace más de 50000 años. Imaginen la típica escena de caza que nos ha llegado hasta hoy. Los cazadores de la tribu conseguían un buen mamut con el que alimentar a su gente. Hay que decir que la mayoría de las veces se volvían con las manos vacías y tocaba comer las raíces o caracoles que las mujeres recolectaban a diario. Pero bueno, ese día llegaban triunfantes con más comida de la que podían consumir. Los métodos de conservación aún no estaban descubiertos (ahumado principalmente) así que se siempre había alguien que se devanaba los sesos pensando qué hacer con el sobrante. Y entonces ocurrió. Algún sapiens de mala madre tuvo la idea de convertir el estómago de la tribu vecina en un banco. “Te presto medio mamut para que te lo comas” le dijeron sonrientes a los de al lado. “Pero claro, me lo debes”. 

Así empezó a torcerse el buen rollo que había hasta entonces. Porque te podían descalabrar de una pedrada o morirte de mil cosas diferentes pero eras libre y no debías nada a nadie. La irrupción de un sistema de crédito y débito venía a complicar la vida. Debió trascurrir poco tiempo hasta que la usura cobró fuerza. “Me debes el medio mamut mas un ciervo de intereses, a pagar en tres lunas”, ya lo estoy viendo. Y pronto algún listo pensó en dejar de cazar para, a su vez,  prestar el ciervo extra a cambio de más intereses

Pero como ustedes saben ahí no acabó la cosa. Unos 10000 años a. C comenzamos a controlar la agricultura. Los garbanzos y las lentejas fueron de los primeros alimentos que aprendimos a cultivar. Y esto supuso dos grandes hitos. El primero mola, el segundo juzguen ustedes. Como no hay guapo que le hinque el diente a un garbanzo recién cosechado nuestros antepasados tuvieron que desarrollar a tope la alfarería y la cocina para condimentar y guisar las nuevas viandas. Pero al aparecer un bien que se podía acumular comenzó a haber personas que tenían mucho y otras poco. Y así, a lo tonto, además de los bancos, que se habían perfeccionado con el paso del tiempo, surgieron las clases sociales, los ricos y los pobres. La especulación, con tipos que controlaban la producción, el almacenamiento y la distribución de los alimentos apareció como por ensalmo.

Y hoy, aunque disimulemos con bitcoins y apps bancarias, en el fondo sigue siendo igual. Los bancos se aprovechan del esfuerzo ajeno y los garbanzos que acumulamos le están faltando a otros.

Publicado en Diario de Almería el 11/01/22

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